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El 26 de abril de 1986 aconteció el peor desastre nuclear de la historia. La nube radiactiva cubrió buena parte de Europa. Milagrosamente, la península ibérica escapó de los efectos. ¿A qué se debió? Te lo contamos en este hilo 👇

Poco después de la medianoche de aquel fatídico día, el reactor número 4 de la central nuclear Vladímir Illich Lenin, situada a menos de tres kilómetros de la ciudad de Prípiat, hizo explosión.

Durante los días posteriores, los contaminantes fueron dispersados por gran parte de Europa, la Unión Soviética y Próximo Oriente.

Niveles inusuales de radiación se detectaron desde Escandinavia hasta las islas británicas, atravesando el centro y este del continente hasta llegar al Mediterráneo oriental, Turquía y Egipto.

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Hay un aspecto que llama poderosamente la atención: la península ibérica quedó al margen de la influencia más peligrosa. ¿Por qué? La respuesta se encuentra en la atmósfera.

El viento circula siguiendo el contorno de los anticiclones (altas presiones) y las borrascas (bajas presiones), recorriéndolos en el hemisferio norte según el sentido de las agujas del reloj (en el caso de los anticiclones) o en sentido contrario (en el caso de las borrascas).

Sucede, sin embargo, que en capas medias y altas de la atmósfera, el flujo suele adoptar un comportamiento ondulatorio, organizándose en vaguadas (el valle de la onda) y dorsales (la cresta).

Fue precisamente la dinámica atmosférica la que gobernó la dispersión de los contaminantes radiactivos en este episodio y la que evitó que la nube radiactiva alcanzara la península ibérica.