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Esta autofoto de la nave espacial Rosetta se tomó el 7 de octubre de 2014. En ese momento, la nave, que perseguía al cometa, se encontraba a unos 472 millones de kilómetros de la Tierra, pero a solo 16 kilómetros de la superficie del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.

En la parte superior de la imagen, más allá de la nave, se ven polvo y gas que escapan del curioso núcleo bilobulado del cometa. La intensa luz solar se refleja en uno de los paneles solares de Rosetta,

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de 14 metros de longitud. Para captar esta escena de gran contraste, se combinaron dos exposiciones, una corta y otra larga, tomadas con el sistema de cámaras CIVA a bordo del módulo de aterrizaje Philae,

que todavía estaba acoplado a Rosetta. El lugar elegido para el aterrizaje se encontraba en la cara visible del lóbulo más pequeño del núcleo. Esta fue la última imagen que tomó la cámara de Philae

antes de que el módulo se separara de Rosetta el 12 de noviembre. Poco después de la separación, Philae tomó otra imagen en la que miraba hacia la nave orbitadora y comenzó su descenso hacia el núcleo del cometa.