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This highlights a deep cultural bias: the moralization of willpower. We often treat weight loss as a test of character rather than a health outcome, which complicates how society perceives medical interventions like GLP-1s.

Muy interesante, incluido el comentario final sobre los efectos del medicamento cuando los alimentos, que se consumían como “compensación”, dejan de tomarse. Esto abre la reflexión a otros efectos sicológicos. ¿El medicamento suprime el placer de comer? ¿Qué supone una vida con menos placer?