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Una cosa que hace mucho comunicador de cierta izquierda post-twitterista es señalar, de manera argumentada, lo que es bueno que consumamos y lo que es malo que consumamos. El asunto es que casi siempre el tema es lo más mainstream e inseparable del capitalismo que puede haber. Eso suena a rendición

"God of war con una mujer de prota, Bad Bunny y su casita ¿sí o no? ¿SÍ O NO EH?" pues quizás no tengo que elegir. Quizás elijo "hablemos de otra cosa". Quizás no es tanto "navegar tus contradicciones" lo que hace falta, sino más salirse de los marcos más puto capitalistas que hay.

Disney fue woke hasta que no lo fue. Quizás fue un error en ensalzar a una mega corporación horrible desde el activismo pop. Quizás está guay celebrar a Bad Bunny a pie de calle, y bailarlo y "decir qué guay la superbowl" con tus panas, pero no usarlli cada de punta de lanza de tus argumentos.

Porque como punta de lanza una superestrella movida abierta y legítimamente por el dinero y la fama quizás no es la más fuerte. Igual una mega corporación como Sony, Disney o quién sea. El capitalismo, como los relojes rotos, etc.

Todo empezó con aquello de que abajo el pop viva el reggaeton de un periodista cultural trucho que acabó a los dos segundos en brazos de lo facha. Quien no quiera ver el patrón pues oc, pero va a seguir pasando. Y los pies de las tesis montadas con ídolos con pies de barro, también son de barro.

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Y yo, que creo en ver el mundo, las conversaciones, el arte, la comida, en su contexto y debatirlo por capas de profundidad, veo genial que bailes reggaeton, ska, un vals en tu cuenta gratis del Spotify más sionista, porque tener conciencia de clase también es esto:

Que esta es la opción asequible, popular de disfrutar de la música. Pero en la capa de ponerse serios, hay que acabar con Spotify y todo, todo lo que lo rodea. Y si bajas otra capa, la de las soluciones, verás que la cosa parte por imaginar y hablar de alternativas fuera del tornado capitalista.