Señorita Rotesmeyer

Señorita Rotesmeyer

@larotesmeyer.bsky.social

Maestra de infantil desde el 95. ¡Y sigo viva! Muy fan de las #CharlasEducativas y de la buena gente del #Claustrovirtual

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Querida @ingridmosquera.com, eres un orgullo para el #claustrovirtual, tu tesón, tus ganas y tu continua inquietud por la investigación y divulgación educativa en redes, ha llegado muy lejos, y más que lo hará. Enhorabuenísima ❤️

Ingrid Mosquera@ingridmosquera.com

🔝 Podría contarlo yo, pero nadie mejor que él, referente en la investigación del aprendizaje informal y las redes sociales. Hemos analizado las #CharlasEducativas. Un sueño. He aprendido muchísimo con él y con mi admirada @paumarmar.bsky.social. doi.org/10.1007/s443... Disponible online o en PDF.

- ¿Qué hay de comer abuelo? - Cocidito con su pringá que te mueres de bueno, vamos a por el pan pá espachurrarla. Y se van de la mano sonriendo felices. Yo no tuve la suerte de tener abuelos así, pero mis hijos, sí. Hay abuelos que valen un cielo de primavera ❤️

“La juventud es como diamantes al sol, Y los diamantes son eternos…” Así cantaba Aphaville en 1984 con su “Forever Young”. Yo tenía 12 años, y mi mundo de canciones era otro, pero mi hermana, 9 años mayor, escuchaba esta canción en la radio o en el viejo tocadiscos.

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que nos hacen sentir, eternamente jóvenes. Cuando ahora la escucho, me emociona, y eso es señal de que me hago mayor, pero que en el fondo de mi alma, sigo siendo aquella niña de 12 años dando vueltas en el salón, con el sol en la ventana y mi hermana en aquel sofá rojo de escay,

poniendo el disco de Alphaville, mientras mi madre escucha copla en la cocina con su vieja radio, y repite aquello de “vaya música más rara escuchan las niñas”. El tiempo no se detiene por nada ni por nadie, pero no dejéis nunca de ser eternamente jóvenes en vuestro corazón.

“La juventud es como diamantes al sol, Y los diamantes son eternos…” Así cantaba Aphaville en 1984 con su “Forever Young”. Yo tenía 12 años, y mi mundo de canciones era otro, pero mi hermana, 9 años mayor, escuchaba esta canción en la radio o en el viejo tocadiscos.

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y que vive ese presente como si no hubiese un mañana. Pero ahora somos conscientes del paso del tiempo, y a veces querríamos volver a aquellos momentos en los que fuimos tan felices, sin preocupaciones ni dudas, sin miedos, eternamente jóvenes.

Y nos sirve para reflexionar que aprovechemos cada segundo de nuestro presente, cada día, cada minuto en el que podamos ser felices, porque la felicidad no es un estado de 24 horas, sino los instantes y momentos que nos hacen sentir VIVOS,

“La juventud es como diamantes al sol, Y los diamantes son eternos…” Así cantaba Aphaville en 1984 con su “Forever Young”. Yo tenía 12 años, y mi mundo de canciones era otro, pero mi hermana, 9 años mayor, escuchaba esta canción en la radio o en el viejo tocadiscos.

A mí me gustaba como sonaba, pero no entendía que Alphaville había creado un himno para siempre. En ese momento era solo música, ahora con los años y la nostalgia, es mucho más. Porque todos hemos sido en algún momento esa juventud que se cree invencible, que no teme al futuro,

Esta noche habrá muchas sillas vacías. Muchos estarán solos y no por elección. La Navidad siempre arrastra tristeza por diversas circunstancias. Así que si hoy no eres ninguno de ellos, disfruta hasta del plasta de tu cuñao. Feliz Navidad, a veces somos ricos sin saberlo ❤️

La primera regla de mi clase es: “Nos ayudamos unos a otros”. Y ellos, que son esponjas y a sus 3 años quieren ser mayores, se encargan de gritarlo, cada vez que cumplen esa norma. - “¡Seño, he ayudado a “Ana” a quitarse el abrigo!” - “¡Seño, he ayudado a “Juan” a ⬇️

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se crece y se hace enorme. Y me emociona pensar en lo necesaria que es ella para el mundo, y lo equivocados que estamos a veces cuando juzgamos el liderazgo solo como esa personalidad fuerte, imponente y arrolladora que eclipsa a los demás.

Siempre digo que mi profesión es una suerte, me permite acompañar durante 3 años, a niños y niñas que se están formando mucho más allá de lo académico, que forjan su personalidad y se descubren ante ti. Y eso, eso es un privilegio. Termino con otro proverbio africano, gracias.

La primera regla de mi clase es: “Nos ayudamos unos a otros”. Y ellos, que son esponjas y a sus 3 años quieren ser mayores, se encargan de gritarlo, cada vez que cumplen esa norma. - “¡Seño, he ayudado a “Ana” a quitarse el abrigo!” - “¡Seño, he ayudado a “Juan” a ⬇️

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por el bien de los demás, no por reconocimiento ni halagos, sino porque sienten que deben hacerlo. Y me encantó, me pareció precioso como me lo contó, hay mucha sabiduría en esos proverbios de otros pueblos, de otras culturas, que a veces olvidamos.

Y sí, ella es líder. No necesita gritar lo que hace para que le digamos que lo está haciendo bien. Lo hace porque le sale de dentro, sin esperar nada más a cambio. Y así es como ante mis ojos, una niña callada que pasa desapercibida y a la que nadie daría ese rol de líder,

La primera regla de mi clase es: “Nos ayudamos unos a otros”. Y ellos, que son esponjas y a sus 3 años quieren ser mayores, se encargan de gritarlo, cada vez que cumplen esa norma. - “¡Seño, he ayudado a “Ana” a quitarse el abrigo!” - “¡Seño, he ayudado a “Juan” a ⬇️

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Lo hace porque es empática, y detecta las necesidades de los demás, las que están relacionadas con las habilidades, y lo que es mejor, con el alma. El otro día hablando con los padres de un niño, me comentaban que su hijo hablaba mucho de ella, con lo callada que es.

Les comenté que la quieren mucho, y ese don suyo de ayudar a los demás. El padre del niño, de origen africano, me dijo que en su tierra local tienen un dicho sobre el liderazgo del mundo, que debería recaer en personas como ella, que hacen las cosas y toman decisiones

La primera regla de mi clase es: “Nos ayudamos unos a otros”. Y ellos, que son esponjas y a sus 3 años quieren ser mayores, se encargan de gritarlo, cada vez que cumplen esa norma. - “¡Seño, he ayudado a “Ana” a quitarse el abrigo!” - “¡Seño, he ayudado a “Juan” a ⬇️

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se la abre y se vuelve a su lugar. Una niña no llega a la percha para colgar el abrigo, le arrima una silla para que se suba o se lo cuelga ella directamente. Se incorpora una alumna de otro país hace unas semanas, sin idioma, y ella la abraza, le indica las cosas,

le hace gestos, le sonríe con su mirada. Se pasa el día haciendo pequeños gestos, sin decir nada. No lo grita, no lo cuenta, no le hace falta. Porque cuando ayuda no lo hace como parte de ese aprendizaje al que muchos se obligan porque tú lo mandas.

La primera regla de mi clase es: “Nos ayudamos unos a otros”. Y ellos, que son esponjas y a sus 3 años quieren ser mayores, se encargan de gritarlo, cada vez que cumplen esa norma. - “¡Seño, he ayudado a “Ana” a quitarse el abrigo!” - “¡Seño, he ayudado a “Juan” a ⬇️

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no el que desarrollan en un entorno en el que tienen que adaptarse a la convivencia de un grupo y la aceptación de normas, porque es lo que toca. Sino el real, el que les sale jugando y siendo ellos mismos cuando creen que ya no los miras.

Pues ella, tan callada, a veces tan en la sombra, siempre está alerta para los demás. Un niño no puede colgar su mochila, la deja medio caída en la silla, ella se levanta la pone bien y se vuelve a sentar. Una niña no puede abrir la botella de agua, ella se acerca,

La primera regla de mi clase es: “Nos ayudamos unos a otros”. Y ellos, que son esponjas y a sus 3 años quieren ser mayores, se encargan de gritarlo, cada vez que cumplen esa norma. - “¡Seño, he ayudado a “Ana” a quitarse el abrigo!” - “¡Seño, he ayudado a “Juan” a ⬇️

a sacar el desayuno!” Y así van cantando sus logros para que todos seamos conscientes de que lo están haciendo y que saben ayudar. Pero tengo una niña, de esas que siempre están en segundo plano, que no es de las más participativas, ni de las más espontáneas, de esas alumnas

que con el paso del tiempo, tal vez se diluiría en tus recuerdos su cara, porque si no miras bien, te puedes perder las cosas importantes, y hoy quería poner en valor su alma. Yo observo mucho a mis alumnos, es la mejor forma de aprender su personalidad y su carácter,

Y en una pizarra escribió sus sueños, aquel primer día que quiso ser maestro. La ilusión del comienzo. La sabiduría del paso del tiempo. Y una vida entre risas infantiles, dictados y cuadernos. Todo cambia, todo pasa, pero a pesar de todo, hoy comenzaría de nuevo. #diadelmaestro

Siempre que voy a casa de mis padres, paseo por sus recuerdos a través de las fotos antiguas. La memoria es prodigiosa, olvida lo que han hecho esta mañana, pero es capaz de recordar hasta el último detalle de una foto de 1955.

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un día cuando ella se vaya, en esa foto, en sus palabras, ese instante eterno de aquella feria de 1955, será tan mío como suyo, y no será una foto más en una caja. Cada historia que mi madre me cuenta, yo la convierto en hilo, porque tejer los recuerdos del pasado,

Siempre que voy a casa de mis padres, paseo por sus recuerdos a través de las fotos antiguas. La memoria es prodigiosa, olvida lo que han hecho esta mañana, pero es capaz de recordar hasta el último detalle de una foto de 1955.

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En el último momento, dos vecinas se apuntaron. Y en aquella avenida, un fotógrafo le pidió a mi madre hacer “un retrato”. Y después se la regaló a mi madre. Y allí quedaron inmortalizados, su primo “el chico”, su prima Pili aún una niña, aquellas dos vecinas y ella.

Las fotografías son la memoria del alma. Y a sus 91 años, esta tarde me ha sacado la foto mientras me contaba cada detalle, no solo de aquel día, sino de cómo se hizo el traje. Y yo la escucho, y creo que es importante guardar en mis recuerdos los suyos, porque de alguna forma,

Siempre que voy a casa de mis padres, paseo por sus recuerdos a través de las fotos antiguas. La memoria es prodigiosa, olvida lo que han hecho esta mañana, pero es capaz de recordar hasta el último detalle de una foto de 1955.

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no quería acompañarla. La soledad de ser hija única se acompaña con la del alma, que es más triste de sobrellevar. Así que aquel 26 de mayo de 1955, se puso su vestido y preguntó en la casa de vecinos si alguien quería dar una vuelta.

Su tía Ana, hermana de mi abuela y con la que no se hablaba, le dijo que si se hacía cargo, si los arreglaba, se podía llevar a sus dos hijos pequeños. Y mi madre los arregló y salió en dirección al Paseo de La Victoria, donde se celebraba la antigua feria de Córdoba.

Siempre que voy a casa de mis padres, paseo por sus recuerdos a través de las fotos antiguas. La memoria es prodigiosa, olvida lo que han hecho esta mañana, pero es capaz de recordar hasta el último detalle de una foto de 1955.

Mi madre es esa flamenca sonriente que está a la izquierda sentada en el suelo en primer plano. Tenía 22 años. Ya llevaba años siendo modista, y se había hecho el traje para la feria de Córdoba. Quería estrenarlo dando un paseo, pero mi abuela, tan distante y severa,

❤️❤️❤️❤️

Ana Mourelo@anamourelo.bsky.social

Mira esta imagen y dime qué ves. Yo veo niños compartiendo su #DerechoAlJuego. Hoy se conmemora el #DíaDeLaInfancia para concienciar sobre sus derechos a la salud, a la educación, al juego... ✅️ Vamos a analizar esta imagen👇