Roberto Sáez

Roberto Sáez

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Paleoantropología, Bioarqueología del Cuidado, Divulgación | Autor de NutcrackerMan (premio 20Blogs) y del libro Evolución humana: Prehistoria y origen de la compasión

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Algunos cambios específicos en la regulación genética del esqueleto humano a lo largo de la evolución probablemente sean un factor clave en nuestra elevada susceptibilidad a las enfermedades esqueléticas degenerativas (Yan et al., 2026).

Tres metacarpos y una falange de neandertal: descubiertos los restos humanos más antiguos de Navarra, con una antigüedad de entre 44.000 y 49.000 años. Cueva de Abauntz, valle de Ultzama.

Roberto Sáez reposted

🆕 ¿Fue la cultura material no solo una consecuencia de la evolución humana, sino también uno de sus motores? Coevolución de tecnología + anatomía + comportamiento. Una perspectiva integradora. Enlace en el siguiente post.

🆕 ¿Fue la cultura material no solo una consecuencia de la evolución humana, sino también uno de sus motores? Coevolución de tecnología + anatomía + comportamiento. Una perspectiva integradora. Enlace en el siguiente post.

Evidencia excepcional de carpintería neandertal en Abric Romaní: 597 impresiones de madera y restos de madera carbonizada (62-40 ka): herramientas y armas como palos puntiagudos y lanzas, objetos domésticos como bandejas y trípodes y elementos estructurales (Saladié et al., 2026)

Shanidar A (75 ka): alteraciones dentales sugieren importante golpe en la cara y necesidad de cuidados y orificio en escápula puede indicar violencia interpersonal que le causó la muerte (Pomeroy et al., 2026).

Reconstrucción facial de Little Foot StW 573: tamaño entre gorila y orangután, forma entre orangutanes y bonobos. Tamaño, forma y dimensiones de las cuencas oculares similares a los Australopithecus de África oriental (Beaudet et al., 2026)

Los azúcares de frutas y otros alimentos dulces aportaron glucosa a los primeros homininos, antes de que el procesamiento y la cocción facilitaran el aprovechamiento del almidón (Brand-Miller et al., 2026).

18 nuevos fósiles de homininos publicados de Drimolen (Martin et al., 2026), de los que uno se asigna a Homo erectus, 14 a Paranthropus robustus y tres sin asignación específica.

Locomoción en los orígenes humanos: fase prolongada en Australopithecus en la que la bipedación terrestre convivió con una utilización todavía habitual de los árboles, seguida por una especialización mucho mayor hacia la vida terrestre en Homo (Carlsson et al., 2026).

21 huellas de homininos dejadas en GaJi10 (orilla oriental del lago Turkana, Kenia) hace 1,43 Ma y atribuidas a ocho individuos de Paranthropus, que medirían hasta 1,80 m (Hatala et al., 2026).

Se ha estimado en aproximadamente 11 individuos por 100 km² la densidad de población de homininos del paleoecosistema TE9c de la Sima del Elefante (Atapuerca, España) (Campo-Gómez et al., 2026).

La plagiocefalia deformacional severa, una deformación craneal adquirida, puede utilizarse como un indicador directo de una infancia desvalida en algunos homininos semejante a la de los humanos modernos (Kaifu et al., 2026).

La pelvis de Homo floresiensis está en el rango de variación del género Homo y tiene más afinidad con Homo erectus que con Australopithecus, aunque no era rápido ni recorría largas distancias, tal vez cierta actividad arbórea residual (Lewton et al., 2026).

Fragmento de parietal humano (RVH-1) de Ruidera, sur península ibérica, segunda mitad del Pleistoceno medio ~224-160 ka, aunque no puede descartarse una edad mayor (García-Martínez et al., 2026)

Torralba (Soria, España): +4000 registros del Pleistoceno medio recuperados en los años sesenta indican que los procesos geológicos influyeron mucho más en la formación del yacimiento que la actividad humana, que parece meramente oportunista (Sánchez-Romero y Benito-Calvo, 2026)

Nuevas reconstrucciones virtuales de dos pelvis neandertales (Sima de las Palomas del Cabezo Gordo, España, y Dederiyeh, Siria), muestran que las diferencias respecto a los humanos modernos en la forma general ya estaban presentes a edades tempranas (Zollikofer et al., 2026).

Nuevos fósiles de Bianfu y Penghu amplían la distribución denisovana y revelan su anatomía y diversidad. Además, un 3–5% de su ascendencia podría proceder de un linaje humano muy antiguo, separado hace 1,8 Ma.

Rastro de dos «linajes fantasma» de poblaciones humanas extintas en nuestro genoma. Uno dejó su rastro en todos los seres humanos actuales (0,5-1%). El otro es un linaje «superarcaico» que se remonta a casi 2 Ma (Zhang et al., 2026).